Life of Spirit Tree

Life of Spirit Tree

This tree is a link between the world´s cultures because social and planetary problems are interdependent. This is one of the main aims of #Conectandomundos.

We have called this tree Life of Spirit and try to show us that whatever faith or belief we have, we all are branches  that rely on the common trunk of life.

We consider also that in the current circunstancies, our Life of Spirit Tree can symbolise the joining together of all the world in #Earthday

 

Reivindiquemos el arte humilde.

Y traigamos la Naturaleza a casa y reciclando!

Medidas Quédate en Casa! Nos adaptamos a las circunstancias. 
Sí, lo sencillo frente al arte de grandes movimientos e intentamos mantenernos en equilibrio en medio de la zozobra. Demos valor a lo íntimo y pequeño.  Un jardín mínimo. Un fogonazo a algo diminuto con vida y casi detenido en el tiempo por su quietud. Quizás el reposo exige una contemplación estética donde el tiempo se detiene en escenarios simples.
Con una tapa de algún tarro, un tapón, o bien una concha como en este caso podríamos crear un mini jardín, con lo que tengamos en casa. Te animo a mostrar el tuyo. 

Si quieres participar haznos llegar tu propuesta:

(valtribouillierjanet-arroba-gmail.com)

Lo publicamos en un blog sobre Arte, Educación y Naturaleza

https://valtribouillierjanet.blogspot.com/p/sobre-el-blog.html

 

REGLA de las SEIS R

Desde ConectandoLepe pensamos que la tan conocida -Regla de las Tres R- supone una excelente base para mantener una postura respetuosa con el Medioambiente y una manera óptima de contribuir a la buena salud de nuestro entorno más inmediato y del Planeta en el que habitamos; además favorece nuestra economía ya que todas ellas suponen un ahorro para los bolsillos de las personas consumidoras.

Podemos ampliarla no obstante con otras tres “erres” que sin duda complementarán esta línea de actuación sostenible y responsable que tan necesaria se presenta y que son de tan fácil aplicación como las que ya nos son tan familiares:

Reducir la basura que a diario generamos debe ser un compromiso firme a llevar a cabo en todos y cada uno de los hogares, si evitamos el sobreempaquetado de los productos y no consumimos más de lo que verdaderamente nos es necesario, estaremos reduciendo residuos y protegiendo el entorno, favoreciendo además nuestra propia economía.

Reutilizar y prolongar por tanto la vida útil de los materiales que ya hemos adquirido, retrasando al máximo su desecho final.

Reciclar papel, aceites, materiales orgánicos… en el hogar es una práctica sencilla que deberíamos llevar a cabo de forma habitual y que podemos combinar perfectamente con una correcta separación selectiva de residuos domésticos para su posterior reciclaje.

A ellas podemos añadir las siguientes:

Redistribuir aquellos bienes que ya no utilizamos o simplemente no son necesarios; la donación, el intercambio y la compra-venta de artículos de segunda mano forman parte de un nuevo modelo de consumo colaborativo y solidario que cada vez más personas están llevando a cabo.

Reparar: décadas y décadas de consumismo irreflexivo nos han hecho pensar que los artículos que poseemos en nuestros hogares se quedan inservibles tras sufrir una avería o incluso un pequeño desperfecto. En realidad muchos de ellos pueden ser perfectamente reparados y volver a ser funcionales sin necesidad de convertirlos en residuos ni sustituirlos por otros nuevos.

Reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo y la trascendencia que tienen para el medioambiente y la buena salud del planeta debería llevarnos a una conclusión muy sencilla, la sostenibilidad es un objetivo que debemos lograr entre todas/os y en el que no existen aportes pequeños o insignificantes, ya que en la suma de todos ellos radica la garantía de su éxito.

Reflexión de ConectandoLepe sobre -La regla de las 6 R–  #Looking4change

De Ángel Joaquín Fernández Galey y Manuel Jesús Rodríguez González 

El desarollo de la desigualdad

En el mundo hay millones de personas i no todas tiene acceso a las mismas condiciones de vida.

La desigualdad social es una situacion socioeconomica que se presenta cuando la comunidad,grupo social o colectivo recibe u n tratro dsfavorable con respeto al resto de miembros del entorno al que pertenece.

la desigualdad social puede tener varias causa . Economica, cultural  social

Las peores predicioness en materia de desigualdad social en materia  de desigualdad social se han echo realidad

 

El desarollo desarolla la desigualdad

    Guardianes del árbol

     

    Guardianes de los arboles

    ¿Qué ocurre en el día a día?

    En nuestro día a día, sucede que vamos adquiriendo cosas que muchas veces no son necesarias tenerlas y que al final, generan mayor contaminación en nuestro planeta. Así mismo, nos damos cuenta que somos más consumistas que productores, por lo que preferimos adquirir artículos que son desechables a seguir utilizando lo que desde antaño hemos utilizado como, por ejemplo: bolsas de tela en vez de las de plástico, ropa de moda y dejamos lo que tenemos que aún están en buenas condiciones, dejamos de tener nuestros huertos caseros por adquirir enlatados y más.

    Video: “Un niño, una niña: Un huerto en casa”

    Video: Una clase en el huerto familiar.

    En nuestra Institución Educativa en los últimos años se ha venido concientizando a la comunidad educativa sobre la importancia de cuidar la Tierra. A un inicio, no se hacía mucho en relación a esta temática, no obstante, con la iniciativa y la motivación de los profesores y la preocupación que genera los cambios climáticos y sus efectos en nuestro ambiente, se ha venido realizando acciones que nos han permitido ir cambiando de actitudes.

    En años anteriores, se veía mucha basura tirada en las aulas de la Institución Educativa, especialmente, papel; esto ha conllevado a que reciclemos papel y elaboremos trabajos manuales y de arte con el papel reciclado, así como con botellas descartables.

    En cuanto a las familias, como vivimos en zona rural, arrojaban los desechos como latas, descartables, bolsas y otros, en las chacras de cultivos, hasta que se dieron cuenta que se estaban perjudicando, por lo que, con las charlas de concientización, se decidió, que cada familia tenga un relleno sanitario para ubicar los desechos inorgánicos, y otra para los desechos orgánicos con la finalidad de producir abonos naturales.

    Video: ¿Es segura el agua que consumimos en nuestra escuela?

    Cuida el agua.

    La siguiente información de cuánto tiempo tarda en degradarse los desechos, nos sorprendió mucho:

    10 años: las latas de aluminio (cerveza, refrescos, zumos, etc.). Una lata tiene acero recubierto de barniz y de estaño. Se necesita mucha lluvia y humedad para que el óxido la cubra totalmente y, después, desaparezca. Además, el aluminio es un material que se puede recuperar casi por completo. Los vasos desechables de polipropileno (que contaminan menos que los de poliestireno) también tardan una década en degradarse. El plástico queda reducido a moléculas sintéticas, invisibles, pero presentes.

    30 años: los envases tetrabrik están compuestos en un 75% por celulosa, un 20% por polietileno puro de baja densidad y un 5% de aluminio. Lo que tarda más en degradarse es el aluminio. La celulosa, al aire libre, desaparece en poco más de un año. Las lacas y espumas también tardan varias décadas. Su estructura metálica hace que resistan a la degradación natural.

    El plástico y las pilas, los desechos que más tardan en degradarse

    Efectivamente, son el plástico, las pilas y el vidiro los desechos que más tiempo tardan en descomponerse y algunos de ellos son de los que más dañan al planeta. Concretamente, el tiempo que les cuesta desgradarse es el siguiente:

    150 y 300 años: las bolsas de plástico tardan unos 150 años en degradarse. Por eso es importante no usar bolsas de plástico y, en cambio, reutilizar bolsas de tela o cartón una y otra vez o, en todo caso, usar bolsas de bioplástico que se degradan de forma natural. Las zapatillas pueden estar compuestas de cuero, tela, goma y espumas sintéticas. Tienen, por tanto, varias etapas de degradación. Lo primero que desaparece son las partes de tela o cuero. Los materiales sintéticos no desaparecen, solo se reducen. Las muñecas también son objetos de plástico y tardan en desaparecer. Los rayos del sol logran dividir estos objetos en moléculas pequeñas, un proceso que puede durar cientos de años. Las botellas de plástico, lo sabemos bien, son de los objetos más contaminantes. Prueba de ello son las terribles islas que se están formando en los océanos. La mayoría están fabricadas con tereftalato de polietileno (PET), un material que los microorganismos no pueden atacar.

    500 a 1.000 años: las pilas, si no se tratan adecuadamente, pueden ser muy contaminantes. Con un peligro añadido. Si la capa protectora que las recubre se degrada, se liberan los metales que contiene y puede comenzar un proceso de contaminación. El mercurio es el metal más nocivo contenido en las pilas. Si entra en contacto con el agua, se produce metil-mercurio, compuesto que se concentra en la cadena alimentaria produciendo graves desórdenes del sistema nervioso en los seres vivos. Según estudios especializados, una pila de mercurio puede contaminar 600.000 litros de agua, una de zinc-aire, 12.000 litros, una de óxido de plata, 14.000 litros, y una pila común, 3.000 litros.

    4.000 años: las botellas de vidrio pueden ser testigos de excepción del paso de todo ese tiempo. Son, en cualquiera de sus formatos, objetos muy resistentes. Con un golpe, los objetos de vidrio se rompen, sí, pero esos pequeños trocitos permanecen en la naturaleza como vemos, muchos años.

    Presentación1

    Todos, sí podemos contribuir para un mundo mejor.

    Club del Pensameinto Positivo. I.E. N° 18169 Congón – Perú

     

      INDUSTRIA TEXTIL y COMERCIO JUSTO

      La industria textil factura cada año el equivalente de unos tres billones de euros, algo así como el triple del PIB español. Se trata de un sector altamente intensivo en mano de obra y con fuerte impacto en el medio ambiente. El cultivo del algodón, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), genera ingresos para 250 millones de personas en el mundo y requiere una extensión cultivada similar a más de mitad de la península ibérica.
      Y otros 300 millones de personas viven de la trasformación textil. En total, contando todas las fibras, más de 600 millones de personas –o sea, una de cada 11 que habitamos el planeta– viven gracias al trabajo generado por la necesidad de vestirnos. Pero ¿cómo viven?
      Este blog se ha referido en numerosas ocasiones al desastre que significó el derrumbe de la fábrica Rana Plaza en Bangladés hace más de seis años, que se cobró la vida de más de 1.100 personas y evidenció la ausencia de preocupación de muchas de las grandes marcas sobre cómo se ha producido la ropa que venden.
      Y se ha destacado también el estruendoso contraste entre los dos platillos de esta balanza: la ropa es el icono de la moda, de la modernidad y del consumismo, al mismo tiempo que una trampa en la que millones de personas realizan su trabajo en condiciones miserables porque la alternativa es el hambre.
      Sin embargo, en los últimos años se han unido dos corrientes que se rebelan y exigen cambios. Podríamos llamarlas de responsabilidad social y medioambiental. En el sector textil, resulta particularmente importante que se trate de rebeldías mayoritariamente protagonizadas por gente joven, por millennials, una generación que muchas veces es tildada de individualista y acomodada pero que, precisamente en un aspecto tan personal como el vestirse, ha encontrado un ámbito de reivindicación.

      Y ya son bastantes las propuestas que la industria está articulando para responder a esa demanda responsable. Es una respuesta que quizás está teniendo de momento más ejemplos en la parte medioambiental que en la social, pero que está calando fuerte. Y cuando una marca empiece a proponer algunos productos con esos compromisos, será difícil que pueda parar porque quedaría en una evidencia sonrojante: “Tengo toda esta colección certificada ecológica y socialmente… Y luego, tengo toda esta otra que no se preocupa por estos temas”.
      Desde el comercio justo no solo vamos a seguir ofreciendo alternativas que cada vez tienen más aceptación –como la colección Veraluna Ethical Fashion que acaba de recibir una gran aceptación en la Fashion Kultur de Bilbao–, sino que además vamos a continuar trabajando con otras redes y movimientos en la vigilancia del sector, denunciando los casos de abusos y reconociendo las buenas prácticas para que cada vez más industrias textiles inicien un proceso de cambio en sus prácticas que ya no tenga retorno. Un proceso en el que se equilibre una balanza que hasta ahora, con la condescendencia de los consumidores y consumidoras, ha mantenido a millones de personas en condiciones inhumanas a cambio de los dividendos de unos pocos.  #Looking4change

      Artículo Recopilado por Conectandolepe de los alumnos Sergio Rodríguez Moya y Manuel Jesús Rodríguez González

      ECONOMÍA CIRCULAR

      En contraposición a la tradicional economía lineal, la circular busca la producción de bienes y servicios al tiempo que reduce el consumo y el desperdicio de materias primas, agua y fuentes de energía. Se trata de implementar una nueva economía basada en el principio de “cerrar el ciclo de vida” de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía. La economía circular es un concepto económico incluido en el marco del desarrollo sostenible, para construir “una Europa que utilice eficazmente los recursos”, y es una de las siete iniciativas que forman parte de la estrategia Europa 2020, que pretende generar un crecimiento inteligente sostenible e integrador. Uno de los principios básicos de este nuevo concepto económico es la correcta gestión de residuos y envases cuyo reciclaje o reutilización debe pensarse desde el diseño del producto o servicio, algo que se ha denominado eco-diseño o eco-concepción. Ecoembes es la empresa encargada en Europa de recoger los envases de las empresas adheridas para su correcto reciclaje, dando pautas para mejorar la eficacia del circuito económico.

      La estrategia Europa 2020 es el plan de la UE para generar crecimiento y empleo, de forma inteligente, sostenible e integrador. Para ello, una de las iniciativas es la creación de una Europa que utilice más eficazmente los recursos y es aquí donde nace el concepto de economía circular, que no es otro que el modelo de ciclos cerrados. Aplicado a la economía, el sistema lineal de nuestra economía, basado en la extracción, fabricación, utilización y eliminación, parece haber alcanzado sus límites y se observa el agotamiento de una serie de recursos naturales y combustibles fósiles.

      La economía circular propone un nuevo modelo de sociedad que utilice eficientemente los stocks y los flujos de materiales, energía y residuos. Los residuos de unos se convierten en recursos para otros. El producto debe ser concebido, desde su diseño, para ser deconstruido, convertido en otros productos. Esto es la economía circular, convertir nuestros residuos en materias primas, paradigma de un sistema de futuro. Desde Europa señalan, además, que la economía circular es generadora de empleo no deslocalizable, pues el sector de la gestión de residuos representa en España miles de puestos de trabajo. En un contexto de escasez y fluctuación de los costes de las materias primas, la economía circular contribuye a la seguridad del suministro y a la reindustrialización del territorio nacional.

      El uso de residuos como la principal fuente de materia prima fiable es esencial para la Unión Europea, como se observa en el hecho de que la Comisión Europea haya adoptado la eficiencia de los recursos como pilar central de su estrategia económica estructural Europa 2020.

      La economía circular descansa en varios principios, entre los que destaca el mencionado eco-diseño o eco-concepción, que consiste en considerar los impactos ambientales a lo largo del ciclo de vida del producto y los integra desde su concepción. También se basa en la ecología industrial y territorial, la economía de la “funcionalidad”, el concepto de “segundo uso” de los productos, la “reutilización”, “reparación” y “reciclaje”, así como la “valorización”, que consiste en aprovechar energéticamente los residuos que no se pueden reciclar.

      Artículo de Wall Street International, recopilado por Conectandolepe del alumno Manuel Jesús Rodríguez González  #Looking4change