Guardianes del árbol

 

Guardianes de los arboles

¿Qué ocurre en el día a día?

En nuestro día a día, sucede que vamos adquiriendo cosas que muchas veces no son necesarias tenerlas y que al final, generan mayor contaminación en nuestro planeta. Así mismo, nos damos cuenta que somos más consumistas que productores, por lo que preferimos adquirir artículos que son desechables a seguir utilizando lo que desde antaño hemos utilizado como, por ejemplo: bolsas de tela en vez de las de plástico, ropa de moda y dejamos lo que tenemos que aún están en buenas condiciones, dejamos de tener nuestros huertos caseros por adquirir enlatados y más.

Video: “Un niño, una niña: Un huerto en casa”

Video: Una clase en el huerto familiar.

En nuestra Institución Educativa en los últimos años se ha venido concientizando a la comunidad educativa sobre la importancia de cuidar la Tierra. A un inicio, no se hacía mucho en relación a esta temática, no obstante, con la iniciativa y la motivación de los profesores y la preocupación que genera los cambios climáticos y sus efectos en nuestro ambiente, se ha venido realizando acciones que nos han permitido ir cambiando de actitudes.

En años anteriores, se veía mucha basura tirada en las aulas de la Institución Educativa, especialmente, papel; esto ha conllevado a que reciclemos papel y elaboremos trabajos manuales y de arte con el papel reciclado, así como con botellas descartables.

En cuanto a las familias, como vivimos en zona rural, arrojaban los desechos como latas, descartables, bolsas y otros, en las chacras de cultivos, hasta que se dieron cuenta que se estaban perjudicando, por lo que, con las charlas de concientización, se decidió, que cada familia tenga un relleno sanitario para ubicar los desechos inorgánicos, y otra para los desechos orgánicos con la finalidad de producir abonos naturales.

Video: ¿Es segura el agua que consumimos en nuestra escuela?

Cuida el agua.

La siguiente información de cuánto tiempo tarda en degradarse los desechos, nos sorprendió mucho:

10 años: las latas de aluminio (cerveza, refrescos, zumos, etc.). Una lata tiene acero recubierto de barniz y de estaño. Se necesita mucha lluvia y humedad para que el óxido la cubra totalmente y, después, desaparezca. Además, el aluminio es un material que se puede recuperar casi por completo. Los vasos desechables de polipropileno (que contaminan menos que los de poliestireno) también tardan una década en degradarse. El plástico queda reducido a moléculas sintéticas, invisibles, pero presentes.

30 años: los envases tetrabrik están compuestos en un 75% por celulosa, un 20% por polietileno puro de baja densidad y un 5% de aluminio. Lo que tarda más en degradarse es el aluminio. La celulosa, al aire libre, desaparece en poco más de un año. Las lacas y espumas también tardan varias décadas. Su estructura metálica hace que resistan a la degradación natural.

El plástico y las pilas, los desechos que más tardan en degradarse

Efectivamente, son el plástico, las pilas y el vidiro los desechos que más tiempo tardan en descomponerse y algunos de ellos son de los que más dañan al planeta. Concretamente, el tiempo que les cuesta desgradarse es el siguiente:

150 y 300 años: las bolsas de plástico tardan unos 150 años en degradarse. Por eso es importante no usar bolsas de plástico y, en cambio, reutilizar bolsas de tela o cartón una y otra vez o, en todo caso, usar bolsas de bioplástico que se degradan de forma natural. Las zapatillas pueden estar compuestas de cuero, tela, goma y espumas sintéticas. Tienen, por tanto, varias etapas de degradación. Lo primero que desaparece son las partes de tela o cuero. Los materiales sintéticos no desaparecen, solo se reducen. Las muñecas también son objetos de plástico y tardan en desaparecer. Los rayos del sol logran dividir estos objetos en moléculas pequeñas, un proceso que puede durar cientos de años. Las botellas de plástico, lo sabemos bien, son de los objetos más contaminantes. Prueba de ello son las terribles islas que se están formando en los océanos. La mayoría están fabricadas con tereftalato de polietileno (PET), un material que los microorganismos no pueden atacar.

500 a 1.000 años: las pilas, si no se tratan adecuadamente, pueden ser muy contaminantes. Con un peligro añadido. Si la capa protectora que las recubre se degrada, se liberan los metales que contiene y puede comenzar un proceso de contaminación. El mercurio es el metal más nocivo contenido en las pilas. Si entra en contacto con el agua, se produce metil-mercurio, compuesto que se concentra en la cadena alimentaria produciendo graves desórdenes del sistema nervioso en los seres vivos. Según estudios especializados, una pila de mercurio puede contaminar 600.000 litros de agua, una de zinc-aire, 12.000 litros, una de óxido de plata, 14.000 litros, y una pila común, 3.000 litros.

4.000 años: las botellas de vidrio pueden ser testigos de excepción del paso de todo ese tiempo. Son, en cualquiera de sus formatos, objetos muy resistentes. Con un golpe, los objetos de vidrio se rompen, sí, pero esos pequeños trocitos permanecen en la naturaleza como vemos, muchos años.

Presentación1

Todos, sí podemos contribuir para un mundo mejor.

Club del Pensameinto Positivo. I.E. N° 18169 Congón – Perú

 

    INDUSTRIA TEXTIL y COMERCIO JUSTO

    La industria textil factura cada año el equivalente de unos tres billones de euros, algo así como el triple del PIB español. Se trata de un sector altamente intensivo en mano de obra y con fuerte impacto en el medio ambiente. El cultivo del algodón, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), genera ingresos para 250 millones de personas en el mundo y requiere una extensión cultivada similar a más de mitad de la península ibérica.
    Y otros 300 millones de personas viven de la trasformación textil. En total, contando todas las fibras, más de 600 millones de personas –o sea, una de cada 11 que habitamos el planeta– viven gracias al trabajo generado por la necesidad de vestirnos. Pero ¿cómo viven?
    Este blog se ha referido en numerosas ocasiones al desastre que significó el derrumbe de la fábrica Rana Plaza en Bangladés hace más de seis años, que se cobró la vida de más de 1.100 personas y evidenció la ausencia de preocupación de muchas de las grandes marcas sobre cómo se ha producido la ropa que venden.
    Y se ha destacado también el estruendoso contraste entre los dos platillos de esta balanza: la ropa es el icono de la moda, de la modernidad y del consumismo, al mismo tiempo que una trampa en la que millones de personas realizan su trabajo en condiciones miserables porque la alternativa es el hambre.
    Sin embargo, en los últimos años se han unido dos corrientes que se rebelan y exigen cambios. Podríamos llamarlas de responsabilidad social y medioambiental. En el sector textil, resulta particularmente importante que se trate de rebeldías mayoritariamente protagonizadas por gente joven, por millennials, una generación que muchas veces es tildada de individualista y acomodada pero que, precisamente en un aspecto tan personal como el vestirse, ha encontrado un ámbito de reivindicación.

    Y ya son bastantes las propuestas que la industria está articulando para responder a esa demanda responsable. Es una respuesta que quizás está teniendo de momento más ejemplos en la parte medioambiental que en la social, pero que está calando fuerte. Y cuando una marca empiece a proponer algunos productos con esos compromisos, será difícil que pueda parar porque quedaría en una evidencia sonrojante: “Tengo toda esta colección certificada ecológica y socialmente… Y luego, tengo toda esta otra que no se preocupa por estos temas”.
    Desde el comercio justo no solo vamos a seguir ofreciendo alternativas que cada vez tienen más aceptación –como la colección Veraluna Ethical Fashion que acaba de recibir una gran aceptación en la Fashion Kultur de Bilbao–, sino que además vamos a continuar trabajando con otras redes y movimientos en la vigilancia del sector, denunciando los casos de abusos y reconociendo las buenas prácticas para que cada vez más industrias textiles inicien un proceso de cambio en sus prácticas que ya no tenga retorno. Un proceso en el que se equilibre una balanza que hasta ahora, con la condescendencia de los consumidores y consumidoras, ha mantenido a millones de personas en condiciones inhumanas a cambio de los dividendos de unos pocos.  #Looking4change

    Artículo Recopilado por Conectandolepe de los alumnos Sergio Rodríguez Moya y Manuel Jesús Rodríguez González

    ECONOMÍA CIRCULAR

    En contraposición a la tradicional economía lineal, la circular busca la producción de bienes y servicios al tiempo que reduce el consumo y el desperdicio de materias primas, agua y fuentes de energía. Se trata de implementar una nueva economía basada en el principio de “cerrar el ciclo de vida” de los productos, los servicios, los residuos, los materiales, el agua y la energía. La economía circular es un concepto económico incluido en el marco del desarrollo sostenible, para construir “una Europa que utilice eficazmente los recursos”, y es una de las siete iniciativas que forman parte de la estrategia Europa 2020, que pretende generar un crecimiento inteligente sostenible e integrador. Uno de los principios básicos de este nuevo concepto económico es la correcta gestión de residuos y envases cuyo reciclaje o reutilización debe pensarse desde el diseño del producto o servicio, algo que se ha denominado eco-diseño o eco-concepción. Ecoembes es la empresa encargada en Europa de recoger los envases de las empresas adheridas para su correcto reciclaje, dando pautas para mejorar la eficacia del circuito económico.

    La estrategia Europa 2020 es el plan de la UE para generar crecimiento y empleo, de forma inteligente, sostenible e integrador. Para ello, una de las iniciativas es la creación de una Europa que utilice más eficazmente los recursos y es aquí donde nace el concepto de economía circular, que no es otro que el modelo de ciclos cerrados. Aplicado a la economía, el sistema lineal de nuestra economía, basado en la extracción, fabricación, utilización y eliminación, parece haber alcanzado sus límites y se observa el agotamiento de una serie de recursos naturales y combustibles fósiles.

    La economía circular propone un nuevo modelo de sociedad que utilice eficientemente los stocks y los flujos de materiales, energía y residuos. Los residuos de unos se convierten en recursos para otros. El producto debe ser concebido, desde su diseño, para ser deconstruido, convertido en otros productos. Esto es la economía circular, convertir nuestros residuos en materias primas, paradigma de un sistema de futuro. Desde Europa señalan, además, que la economía circular es generadora de empleo no deslocalizable, pues el sector de la gestión de residuos representa en España miles de puestos de trabajo. En un contexto de escasez y fluctuación de los costes de las materias primas, la economía circular contribuye a la seguridad del suministro y a la reindustrialización del territorio nacional.

    El uso de residuos como la principal fuente de materia prima fiable es esencial para la Unión Europea, como se observa en el hecho de que la Comisión Europea haya adoptado la eficiencia de los recursos como pilar central de su estrategia económica estructural Europa 2020.

    La economía circular descansa en varios principios, entre los que destaca el mencionado eco-diseño o eco-concepción, que consiste en considerar los impactos ambientales a lo largo del ciclo de vida del producto y los integra desde su concepción. También se basa en la ecología industrial y territorial, la economía de la “funcionalidad”, el concepto de “segundo uso” de los productos, la “reutilización”, “reparación” y “reciclaje”, así como la “valorización”, que consiste en aprovechar energéticamente los residuos que no se pueden reciclar.

    Artículo de Wall Street International, recopilado por Conectandolepe del alumno Manuel Jesús Rodríguez González  #Looking4change

    Sobreexplotación de Personas en el Mundo Laboral

     

    De acuerdo a cifras de la OIT, son más de 21 millones las personas víctimas del trabajo forzado, de las cuales 19 millones son explotadas por empresas o individuos. Como consecuencia de ello, los beneficios ilegales resultado de la explotación laboral en la economía privada, ascienden a 150 millones de dólares anuales aproximadamente.

    La agricultura, construcción, manufacturas y ocio, son los sectores mas afectados por las prácticas relacionadas con la violación de los derechos laborales y la discriminación de las mujeres, menores de edad, niños o trabajadores de baja cualificación o pueblos indígenas a través del trabajo forzado o en semiesclavitud.

    Sirven de ejemplo los datos que ponen en evidencia el trabajo infantil los mas de 75 países en los se produce, para percibir la magnitud del problema en industrias como la del tabaco, el algodón, oro, artículos electrónicos, ropa, piedras preciosas, azúcar, cacao, decoraciones navideñas, zapatos, textiles

    Casi todos los productos de consumo estén expuestos a haber incluido en su cadena de producción trabajo en condiciones de exclavitud. Esto continúa siendo un problema global, aún a pesar de los esfuerzos de agencias estatales, empresas y ONGs para eliminar el trabajo forzado en las cadenas globales de suministro.

    A finales de marzo de 2015 el Parlamento del Reino Unido aprobó la Modern Slavery Act 2015. Norma, de carácter eminentemente penal que desarrolla medidas preventivas y punitivas para la lucha contra las nuevas formas de esclavitud y trabajos forzados, incluyendo a menores, personas vulnerables, tráfico de personas y explotación de cualquier tipo.

    Algunas asociaciones internacionales de defensa de los derechos humanos, consideran que la protección dispensada a las víctimas no es suficiente, aunque lo cierto es que la norma pasa por ser la primera de este tipo en Europa, confiriendo mayores poderes a los órganos jurisdiccionales de UK, e incrementando las penas, reforzando medidas de embargo y decomiso de bienes, arresto de buques y, entre otras medidas, creando un Comisariado independiente y específico sobre lucha contra la esclavitud.

    A partir de la Ley Orgánica 1/2015, el Código Penal español castiga, en su artículo 177bis, la trata de seres humanos, criminalizando la captación, transporte o acogida de personas a fin de favorecer determinadas conductas, tales como la imposición de trabajos o de servicios forzados, la esclavitud o prácticas similares, como la explotación sexual. De igual modo, el nuevo 318bis, -delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, castiga a quien ayude a entrar en España o a permanecer en su territorio vulnerando la legislación sobre entrada, tránsito o estancia de extranjeros.

    Finalmente, el Título XV del Código Penal recoge diversas conductas que constituirían un delito contra los derechos de los trabajadores. Entre otras, la imposición de condiciones laborales contrarias a la ley, aprovechando situaciones de necesidad; la ocupación de menores de edad o ciudadanos extranjeros que carezcan de permiso de trabajo; las discriminaciones graves en el empleo; el tráfico ilegal de mano de obra, o el no facilitar los medios necesarios para la protección de la seguridad laboral. Conductas todas ellas que pueden, bien atraer la responsabilidad penal de las empresas, o ciertas consecuencias accesorias tales como la suspensión de actividades, clausura de locales, inhabilitaciones o incluso la intervención judicial.

    Es necesario destacar la importancia del artículo 54 (transparencia en la cadena de suministros) recogiendo una serie de medidas tendentes a obligar a las empresas a realizar, con carácter anual, una declaración sobre esclavitud y el tráfico humano.
    En este sentido, se considera que se trata de un problema internacional global con el que no es fácil lidiar desde el puro derecho penal interno de cada país, manteniendo una estrategia de concienciación pública y de involucración del sector privado.

    Los requisitos de transparencia en la cadena de distribución que impone la Modern Slavery Act fueron consensuados antes de su entrada en vigor con los principales interlocutores, asociaciones empresariales, ONG e instituciones, y han sido convenientemente explicados a los sectores involucrados a través de una guía práctica, cuya lectura se recomienda a empresas españolas exportadoras, fabricantes y comercializadoras de bienes en sectores de riesgo respecto a la utilización de mano de obra forzada.

    Resumidamente, desde el 31 de marzo de 2016, cualquier empresa u organización con una cifra global de negocios de en torno a 50 millones de euros anuales en UK, y que suministre allí, directa o indirectamente, bienes o servicios tiene la obligación de realizar una declaración anual transparente y pública sobre las medidas que haya adoptado la empresa a fin de prevenir en su cadena de suministro la existencia de prácticas relacionadas con el abuso y la explotación laboral o el trabajo forzado.

    La declaración exige que si la empresa no hubiera adoptado ninguna medida preventiva o de debida diligencia sobre su cadena de suministro, debería especificarlo en su declaración anual. Además debería publicarse en la página web de la organización. La información pública, deberá incluir cuestiones relativas a su estructura de negocio y sus habituales fuentes de aprovisionamiento, políticas que tenga implantadas para la prevención de actividades relacionadas con la moderna esclavitud, ejercicios de debida diligencia que realice sobre sus proveedores, actividades de formación u otras métricas de cumplimiento relevantes.

    En principio, la norma no prevé sanciones por el incumplimiento de estas obligaciones de transparencia, sin embargo, la administración tomará muy en serio la monitorización de aquellas empresas que lejos de cumplir con el estándar, opten por ser opacas en su comunicación pública respecto a su compromiso con la lucha contra la explotación laboral.
    De todas las empresas españolas existentes que directa o indirectamente trabajan con el mercado anglosajón, podemos destacar que tan solo algunas mantienen al día de hoy estructuras de compliance, transparencia e información pública sobre sus códigos de conducta y procesos de debida diligencia sobre proveedores. Más allá del puro cumplimiento con la Modern Slavery Act 2015, es fundamental el compromiso con todo ello.

    Artículo recopilado por conectandolepe de los alumnos Manuel Jesús Rodríguez González y Juan Cáceres Blanco.  #Looking4change

    ESTEM DESFENT EL MÓN. UNIM-NOS PER CANVIAR-HO!💪

    Pobles contaminats, ciutats plenes de fum, països pobres, planeta acabat.

    Aquestos són una sèrie de successos, que, si no acabem amb ells, comportarà amb la nostra inexistència. El planeta acabarà tan brut que no podrem fer res per canviar-ho i, ni nosaltres podrem adaptar el nostre cos per viure en eixe sistema . Ara és el moment de canviar el món, però només tots junts podrem fer-ho. Si la Terra ens ha deixat viure a ella, nosaltres haurem de cuidar-la, no?

    Consciencieu-vos, ajudeu. ÀNIM!