Los hombres deciden sobre la crisis climática sin contar con las mujeres. (Información obtenida de El Público 16-2-20)

Los hombres deciden sobre la crisis climática sin contar con las mujeres. (Información obtenida de El Público 16-2-20)

 

Mientras miles de mujeres en distintas regiones se organizan y levantan su voz contra el asentimiento de las grandes empresas extractivistas, hidroeléctricas y minerales por su implicación con el cambio climático, en los organismos mundiales donde se dibujan las políticas climáticas persiste el vacío de sus voces.

Las mujeres sufren de forma más acentuada el cambio climático. Sus efectos en la sociedad están profundamente ligados a los condicionales sociales, como los roles de género.

Desde hace años, comunidades en defensa de la tierra y movimientos ambientales y feministas lo llevan en sus consignas.

De acuerdo con un informe la carga de la recolección de agua recae sobre mujeres y niñas, y mas en poblaciones rurales. Además se calcula que intervienen 140 millones de horas en ese aprovisionamiento, un dato que se agudiza en plena contingencia climática, ya que el desplazamiento es mayor, exponiéndose, a más violencias.

Los roles de género determinan las vulnerabilidades y “la capacidad de resiliencia ante desastres naturales como inundaciones o sequías extremas”

Entender el aspecto social de los determinantes ambientales pone de relieve, al mismo tiempo es importante tener en cuenta que esto se dibuja como una “intersección de vulnerabilidades, que no jerarquización”.

La contingencia climática no se puede aislar de la acción humana. Esto lo saben regiones del mundo donde la falta de alimento o escasez hídrica también es resultado de la llegada de un continuo de grandes empresas extractoras, hidroeléctricas, así como mineras. “Asientan sus proyectos, usurpan el territorio, alteran el orden natural y además cometen violaciones”.

Todo ello ha llevado a las mujeres a liderar luchas en defensa de los territorios. ”La falta de trabajo ha llevado a muchos hombres a migrar y somos las mujeres las que estamos llevando este rol de guardianas”

En 2008 ya había una red de mujeres que iba a las conferencias del clima para presionar a los gobiernos para que el género atravesara las políticas, se tuvo que esperar hasta 2014 para que llegara el plan de trabajo de lima sobre género. En él, se recogían los fundamentos, sobre todo en cuanto a la participación de las mujeres en los espacios oficiales.

La despreocupación se traduce en el último informe sobre la Composición por sexos de la conferencia de las partes de 2019. En relación con 2018, el equilibrio de género se ha invertido. Solo 2 de los 13 órganos constituidos en el marco de la cumbre han logrado situarse alrededor del 50%.  Además el número de mujeres en todos los órganos representa solo el 33% de los miembros.

Esto hace que siga habiendo grupos históricamente excluidos o infrarrepresentados. También se pone la mirada en las profesionales técnicas que desarrollan las infraestructuras, “están altamente masculinizadas”, además, en el caso concreto del agua la proporción de mujeres en los ministerios es muy baja y la mención de la perspectiva de género casi inexistente pese a que Naciones Unidas ha determinado que la gestión de este recurso natural mejora por siete cuando se incluye a las mujeres.

Inés Calvo y Sara Sánchez 3ºB