La crisis del coronavirus y la crisis climática: ¿tan distintas son?

La semana empieza con un endurecimiento de las medidas del estado de alarma decretadas por el Gobierno central ante la expansión del coronavirus. Mientras tanto, se siguen sucediendo los repasos mediáticos de las consecuencias que está teniendo el virus en nuestra vida y del mundo distópico que nos está tocando vivir.

El avance de esta crisis pone de manifiesto el posible impacto más a medio plazo de otra emergencia, la climática, que está cambiando el mundo, así como las deficiencias del sistema en que vivimos. Hoy hacemos un repaso de las cosas que tienen en común las crisis del coronavirus y la climática. Las diferencias no son muy grandes.

Son globales

Lo vemos cada día en las noticias: ninguna de las dos entiende de fronteras, aumentan con el paso del tiempo si no se interviene y pueden llegar a ser letales. A diferencia del coronavirus, el cambio climático tiene una línea temporal más larga, pero es igualmente exponencial y sus ámbitos de impacto son aún mayores (no solo afecta a la salud de las personas sino del planeta).

Incrementan las desigualdades

Ambas crisis pueden incrementar las desigualdades existentes, siendo las personas más vulnerables las que se ven más afectadas. Personas con empleos precarios y/o en situación de desempleo, mujeres, personas mayores, dependientes, personas en situación irregular… Ninguna de ellas ha tenido tenido la responsabilidad en causar el problema, pero soportan con mayor dureza las consecuencias. Aunque si el problema no se ataja a tiempo, en ambos casos se puede llevar por delante la salud o el bienestar hasta de los más poderosos, cuya responsabilidad está bien identificada en el caso del cambio climático.

Se deben abordar desde la cooperación

Estas crisis globales que tienen consecuencias directas sobre nuestro sistema no se pueden ni deben abordar exclusivamente de forma individual y/o doméstica, sino que requieren de medidas igualmente globales, gestionadas desde la cooperación internacional, el multilateralismo y con políticas preventivas que nazcan del consenso político y social. Lo que decida cada país afecta a los demás y la solución que apliquen todos debería ir en la misma dirección.

Fuente: Greenpeace.
Atte: Jimena Alonso.