TOMANDO DECISIONES primera semana

Ceuta y Melilla piden ayuda al Gobierno por los menores migrantes

Denuncian que la presión migratoria ha llevado hasta triplicar la capacidad de los centros para niños

A veces el uso del léxico puede llegar a resultar tan revelador y connotativo como traicionero. Aunque la Convención de los Derechos del Niño (1989) deja claro que su protección está por encima del lugar de nacimiento o religión, en Ceuta y Melilla hay quien vacila al referirse a los Menores Extranjeros No Acompañados. Si no se habla de ellos simplemente por su acrónimo, MENA, es fácil que se les refiera como “los hijos de Marruecos” o incluso “los niños de la calle”. Toñi Palomo, jefa del área de Menores de la Consejería de Bienestar Social de Ceuta, es una de las excepciones. Habla de “nuestros” o “mis niños” para referirse a ellos y reconoce sentirse, a veces, predicando en el desierto cuando defiende la necesidad de una tutela efectiva. Máxime cuando la presión migratoria de los menores ha llevado a ambas ciudades autónomas a una saturación no conocida y a organizarse para exigir la ayuda del Gobierno central.

El fenómeno de los MENA no es nuevo, ambas ciudades fronterizas lo conocen desde la década de los 90. Sin embargo, desde hace dos años la afluencia de niños no acompañados, procedentes mayoritariamente del norte de Marruecos, no ha dejado de crecer. “Entre 2014 y 2015 notamos como empezó a aumentar”, reconoce Palomo. En ese entonces, la localidad acogía a unos 60 menores, hoy son unos 200. “Si Ceuta tiene un problemón, imagínate Melilla, una ciudad más pequeña y que tiene casi 600 ahora”, reconoce el consejero de Bienestar Social melillense, Daniel Ventura.

Aunque ambas ciudades, gobernadas por el PP, tienen las competencias en la tutela de menores extranjeros, llevan tiempo reclamando colaboración al Gobierno central. Sin embargo, unas declaraciones realizadas el pasado 13 de marzo por el ministro de Justicia, Rafael Catalá, dieron nuevos bríos a su demanda. En una visita a Melilla, Catalá reconoció que la alta ocupación de centros de acogida en ambas localidades es « alta tensión » y abogó por « reforzar los mecanismos de colaboración » con Marruecos.

Desde el Ministerio de Justicia aclaran a EL PAÍS que Catalá realizó estas aseveraciones ante una pregunta concreta y que los menores extranjeros no son de su competencia. Sin embargo, en menos de una semana, el 18 de marzo, la consejera de Bienestar Social de Ceuta, Adela Nieto, recogió el guante: anunció que se “han intensificado los contactos con Melilla” para trasladar a la ministra Fátima Báñez, como responsable de Inmigración, la necesidad de una respuesta gubernamental. “Estamos desbordados”, reconoció en una rueda de prensa                                                                             En nuestra opinión pensamos que es muy importante apoyar a los países que reciben muchos inmigrantes.                                                                                                                                                                Alicia y Sergio